No pudo ser mejor... Es lo que tiene improvisar a golpe de una semana un cumpleaños en una casa rural con 20 amigos. La verdad es que si nos remontamos a tiempos pasados, nuestro cumpleaños siempre ha sido especial: cuando no nos vamos de casa rural, hay más de 60 personas en nuestro piso montándola, ¿verdad Elenita?
El año pasado decidimos irnos de casa rural, montar un plan alternativo en una semana e intentar que pudiese venir toda la gente que queríamos. Fue genial, con el extra de que además estaban Mery y Pablín, y Lu y Hector, que este año no pudieron venir, y todo hay que decirlo, se les echó mucho de menos.
Esta vez decidimos que estaría bien juntar colegas, así que al final cogimos unos cuantos y pusimos rumbo a Codeseda. La casa era impresionante (hay que empezar a hablar de la escapadita de verano), y el sol ayudó a que el día fuese genial. La gente fue llegando, y por mucho que lo intentamos, ese musete quedó a medias.
Vino, cena, risas...la noche fue pasando, y el buen rollo que había entre la gente que no se conocía hizo que fuese incluso mejor. Llegó la música, el sing star...¿la gente lo da todo no? ¡Vaya noche!. Al final los cuatro que quedábamos decidimos que ya era hora del guitarreo, y fue breve, pero intenso.
Nochecitas alegres, mañanitas tristes...pero bien llevadas rodeada de colegas. Sentimientos encontrados...Que viva Codeseda!
¡Espero que eso que hablamos de hacerlo todos los años siga en pie!
El año pasado decidimos irnos de casa rural, montar un plan alternativo en una semana e intentar que pudiese venir toda la gente que queríamos. Fue genial, con el extra de que además estaban Mery y Pablín, y Lu y Hector, que este año no pudieron venir, y todo hay que decirlo, se les echó mucho de menos.
Esta vez decidimos que estaría bien juntar colegas, así que al final cogimos unos cuantos y pusimos rumbo a Codeseda. La casa era impresionante (hay que empezar a hablar de la escapadita de verano), y el sol ayudó a que el día fuese genial. La gente fue llegando, y por mucho que lo intentamos, ese musete quedó a medias.
Vino, cena, risas...la noche fue pasando, y el buen rollo que había entre la gente que no se conocía hizo que fuese incluso mejor. Llegó la música, el sing star...¿la gente lo da todo no? ¡Vaya noche!. Al final los cuatro que quedábamos decidimos que ya era hora del guitarreo, y fue breve, pero intenso.
Nochecitas alegres, mañanitas tristes...pero bien llevadas rodeada de colegas. Sentimientos encontrados...Que viva Codeseda!
¡Espero que eso que hablamos de hacerlo todos los años siga en pie!
1 comentario:
Que mirada tan dulce tienes, es digna de un ángel tan bello como vos!
: jfrancisco70@hotmail.com
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